Goteo de miradas: Carnaval

viernes, 19 de septiembre de 2014

Carnaval

(C) Daniel Martín Castellano
Por fin consiguió que la cocodrila le prestara su vestido. Cuando subió al escenario para recibir su bien merecido premio de Reina del Carnaval de ese año, la embargó la emoción. Entonces ocurrió que cuando su primera lágrima tomó contacto con el asombroso atuendo que la cubría.

¡Zas! ¡Se quedó completamente desnuda!

Tanto ella, como los allí presentes, entendieron tácitamente, porqué los cocodrilos nunca lloran de emoción.

Un texto de Teresa Delgado Duque

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