Goteo de miradas: diciembre 2013

martes, 31 de diciembre de 2013

Paridad

© Iraya Pérez y Pedro Hernández
Dos textos.

Uno de Sandra Franco Álvarez:

Confiaba en ella.

Esa era la única razón de peso para hacer el viaje juntos en busca de un artilugio del que me habló esa misma mañana, la máquina "atrapasueños". Por eso, a su lado, no me fue difícil salvar las tormentas de agua. Tampoco las de sal, ni las del picón que quema. Tampoco las de arena, que como finas cuchillas, nos azotaron indiscriminadamente durante el trayecto. Al final del camino caímos ciegamente en algunas cunetas, unas más profundas que otras.

Después de los obstáculos, apareció delante nuestra un jardín anónimo, repleto de tonalidades pasteles y chillonas. El aroma que respiramos de almizcle, rosas y flores de azahar invadió de forma inmediata no sólo nuestras fosas nasales sino también nuestros cerebros.

Embriagados nos adentramos en un sueño profundo desde el que escribo y del que no pienso salir.

Otro de Daniel Martín Castellano:

– No sólo se trata de mirar hacia la misma dirección –me dijo.
– ¿Y de qué más? –curioseé.
– Saber que el horizonte está a la misma distancia para ambos.


martes, 24 de diciembre de 2013

Mis pies

Fotografías de Sandra Franco Álvarez y Daniel Martín Castellano.
Música mezclada por Daniel Martín. Imágenes en el Molino de El Cotillo (Fuerteventura)

lunes, 23 de diciembre de 2013

A fuego lento

© Sandra Franco Álvarez

Gracias a unos calzoncillos que guardaba desde hace dieciséis por eso de la buena suerte,
y a unos almanaques amarillentos,
y a unos recibos de la luz y de la contribución de años pasados,
y a un buen número de recordatorios de bodas, fallecimientos y algún que otro bautizo,
y a tres o cuatro post-it con teléfonos huérfanos sin ninguna otra seña,
y a un buen manojo de instrucciones de neveras, impresoras, aspiradoras, lavadoras y pequeños electrodomésticos que incluso ya no estaban en uso,
pude avivar el fuego del invierno.

Un texto de Daniel Martín Castellano

domingo, 15 de diciembre de 2013

La aceptación

© Daniel Martín Castellano

La claridad taladraba con lentitud la mañana nublando sus ojos. Sus disgustados pies meneaban los dedos jugando con la brisa, descalzos y repletos de dudas irracionales, sabían lacerar certeramente: ¿acaso no veo la nube?, ¿o el azul grisáceo de aquel edificio en el horizonte?... Aturdida, por el bullicio interno, las gaviotas, las olas y los transeúntes, decide ladear su cuerpo a la derecha e inesperadamente se cala de mar; justo en ese instante deja de sollozar.

Una ráfaga de viento susurra: ¿aún no te has dado cuenta de que estás ciega?

Un texto de Lunática