Goteo de miradas: agosto 2013

jueves, 29 de agosto de 2013

El roce de mi piel

(C) Sandra Franco
Soñaba que sería eterno. Tu piel y mi piel, encajaban a la perfección en el abrazo. Eras el guante hecho a mi medida, el mío. Pero el tiempo, inexorable y cruel, tenía otros planes para nosotros.
Abandoné el sueño, mi segunda piel, tu piel. 
Te liberé y me liberé. 
Seguí viviendo.
Texto de Goyi Benítez Morán

jueves, 22 de agosto de 2013

Taller de cabuyería

(C) Sandra Franco

Sentía un indomable deseo que le hacía descartar los más íntimos criterios morales, lanzándose a cualquiera que llevase un vaquero ceñido.

— Necesito que me ayudes — le pidió como quien implora sus últimas palabras delante del verdugo.

Él, le acariciaba la espalda y después de besarla en la frente, recordó algunas cosas que había aprendido de niño en aquellos campamentos de verano.

Texto de Daniel Martín Castellano

jueves, 15 de agosto de 2013

Solvitur ambulando



(C) Sandra Franco Alvarez


Hay algo en la levedad del paso… No sé, tal vez ritmos de otros tiempos en los que éramos capaces de aceptar la identidad. Hay algo profundamente revelador en ese segundo en que el alma parpadea; se reconocen entonces las utopías olvidadas, aquellos pactos asumibles, lo que siempre quisimos ser… La certeza de una vida en movimiento. 

Texto de Candy Cecilia Ruano

jueves, 8 de agosto de 2013

¿Regresos?

(C) Sandra Franco Álvarez

Porque ella misma había olvidado el color del polvo en que caerían sus pies tras ese salto. Igual que ignoraba si había dejado de ser isla, si era ya solo agua o, tal vez, solo arcilla. Si esa playa insistente de sus sueños se nutría de la misma sed que estos ríos y lagunas que le nacían a la cordillera y que ahora la bañaban. La única certeza era que la arena la recordaba: sus huellas de niña intactas aún están allí. O quizá es que aquélla nunca se fue.  
Texto de Nayra Pérez 

jueves, 1 de agosto de 2013

¡¡¡Sálvese quien pueda!!!

(C) Daniel Martín

Un mensaje de: ¡¡¡Sálvense quienes puedan!!! , fueron las últimas ondas que recogieron sus minúsculas antenas. De pronto, se hizo un fundido en negro.

Tras la caída del asteroide, imperó una quietud tan árida, que nunca antes se había visto algo así en "Reinainsectos"... Un planeta desconocido, hasta ese momento, entre los humanos.

Texto de Sandra Franco Álvarez